Matías Soulé fabricó el empate de Mario Hermoso al 89’

Matías Soulé fue el futbolista que transformó el desenlace de un partido que parecía escapársele a la AS Roma. Su impacto no se limitó al gol que selló el 2-1, sino que comenzó en el minuto 89, cuando participó directamente en la acción que terminó con el empate de Mario Hermoso. Esa asistencia confirmó su capacidad para aparecer en el momento de mayor presión y encontrar una solución decisiva dentro del área. De acuerdo con los registros del encuentro, el atacante argentino terminó con una calificación de 8.4, la más alta entre los jugadores evaluados, además de registrar un gol, una asistencia y tres disparos a puerta. Sus intervenciones fueron especialmente valiosas porque la Roma había generado numerosas ocasiones sin encontrar la precisión necesaria para superar a Marco Carnesecchi. En ese contexto, Soulé asumió la responsabilidad creativa y ayudó a cambiar por completo la lectura del cierre. Su pase para Hermoso no fue una participación secundaria: representó el primer golpe de una remontada construida en apenas unos minutos. La jugada también reflejó su influencia para recibir, acelerar la acción y poner el balón en una zona de peligro con la claridad suficiente para que su compañero definiera. El empate no solo modificó el marcador, sino que devolvió a la Roma la confianza necesaria para buscar una victoria que parecía improbable después del gol de Éderson. Soulé, con una sola acción, reactivó el ataque local y dejó claro que su valor en este duelo estuvo ligado a la producción ofensiva y a su capacidad para aparecer cuando el partido exigía una respuesta inmediata.

Matías Soulé firmó el 2-1 en el minuto 90+3

La actuación de Matías Soulé alcanzó su punto culminante en el minuto 90+3, cuando marcó el gol que le dio a la AS Roma una victoria por 2-1 sobre Atalanta. El tanto, asistido por Paulo Dybala, convirtió al argentino en el protagonista absoluto del cierre y completó una noche en la que intervino en los dos goles de su equipo. Primero colaboró en el empate de Mario Hermoso y después asumió la definición del segundo tanto, una secuencia que explica su calificación de 8.4 y su condición de jugador más determinante del encuentro. Su gol llegó apenas cuatro minutos después de la igualdad, demostrando una extraordinaria capacidad de reacción y concentración en el tramo final. Soulé no desapareció después de participar en el 1-1; al contrario, mantuvo su presencia ofensiva hasta encontrar la oportunidad para resolver. Los tres tiros a puerta registrados en sus estadísticas respaldan esa insistencia y muestran que su influencia no dependió de una única acción aislada. El atacante fue una amenaza constante cada vez que consiguió intervenir cerca de la zona decisiva, y su producción terminó siendo proporcional a la importancia del resultado. Con el marcador 2-1, su nombre quedó asociado a una remontada definida en los instantes finales y a una actuación individual de enorme peso para la Roma. El argentino aportó una asistencia, marcó el gol de la victoria y concentró en pocos minutos la precisión que había faltado durante buena parte del partido. Por eso, su presentación frente a Atalanta queda definida por una conclusión contundente: Matías Soulé no solo participó en el triunfo, sino que lo construyó directamente con sus dos acciones ofensivas decisivas.