Edgar Pardo convierte el penal del 10′ y adelanta a Alianza Valledupar
Alianza Valledupar encontró el primer quiebre del partido en el minuto 10, cuando Edgar Pardo transformó en gol el penal sancionado a favor del conjunto visitante. El 0-1 modificó de inmediato el escenario de un encuentro correspondiente a la tercera jornada del Clausura de la Primera A, porque Chico pasó a tener la obligación de asumir mayores riesgos para evitar que el rival controlara el trámite desde una ventaja temprana. Pardo respondió con precisión desde los once pasos y puso a su equipo al frente en un momento en el que cada acción podía marcar la dirección del partido. La anotación también otorgó confianza a Alianza Valledupar, que pudo administrar mejor sus esfuerzos y esperar los espacios que dejara el conjunto local al buscar la igualdad. Para Chico, el golpe llegó demasiado pronto y obligó a reorganizar sus prioridades ofensivas sin descuidar una defensa que ya había quedado expuesta ante la acción que derivó en el penal. El conjunto local había recibido una tarjeta amarilla para Jhonier Alomía en el minuto 8, y apenas dos minutos después vio cómo Pardo convertía la pena máxima para establecer la primera diferencia. El delantero y mediocampista de Alianza Valledupar no solo abrió el marcador, sino que además se convirtió en el protagonista de las primeras decisiones importantes del encuentro. Ese 0-1 se mantuvo como una presión constante sobre Chico, que debía encontrar una respuesta rápida para no permitir que el visitante tomara una ventaja todavía más difícil de remontar. La intervención de Pardo terminó siendo determinante porque dio a Alianza Valledupar el control emocional del partido y dejó a Chico ante la necesidad de transformar su posesión en ocasiones realmente peligrosas.
Deinner Quiñones amplía al 30′ tras la asistencia de Pardo
La ventaja de Alianza Valledupar dejó de ser mínima en el minuto 30, cuando Deinner Quiñones marcó el 0-2 con una definición de jugada después de recibir la asistencia de Edgar Pardo. La conexión entre ambos futbolistas explicó buena parte de la eficacia visitante: Pardo había abierto el marcador veinte minutos antes y luego participó directamente en el segundo tanto, esta vez como pasador. Quiñones aprovechó la oportunidad y amplió la diferencia justo cuando Chico necesitaba sostener el partido dentro de un margen manejable. El segundo gol cambió el peso de cada ataque, porque cualquier nueva llegada de Alianza Valledupar podía sentenciar el resultado, mientras que Chico necesitaba marcar para reabrir una contienda que se le estaba escapando. La anotación también reflejó la capacidad del visitante para convertir sus acciones ofensivas en situaciones concretas. Alianza Valledupar terminó con cuatro remates al arco, frente a dos de Chico, una diferencia que ayuda a explicar por qué el equipo dirigido por Flabio Torres pudo resistir el dominio territorial del local. Quiñones fue uno de los jugadores más influyentes del compromiso, con una calificación de 7.8 y un gol, mientras que Pardo cerró su participación con una anotación y una asistencia, además de una valoración de 7.29. El 0-2 no fue una ventaja abstracta: obligó a Chico a acelerar sus decisiones y dejó a sus defensores expuestos a nuevas transiciones. La tarjeta amarilla recibida por Quiñones en el minuto 67 fue una de las pocas interrupciones disciplinarias para Alianza Valledupar, que terminó con una sola amonestación y sin expulsiones. Con el doble golpe de Pardo y Quiñones, el cuadro visitante llegó a tener el marcador bajo control y puso a Chico al límite de una reacción inmediata.
Jhonier Alomía descuenta al 36′, pero Chico no alcanza el empate
Chico reaccionó apenas seis minutos después del segundo gol visitante. En el minuto 36, Jhonier Alomía descontó para establecer el 1-2, asistido por Cristian Blanco, y devolvió la incertidumbre a un partido que parecía inclinarse con claridad hacia Alianza Valledupar. La respuesta fue especialmente importante por su cercanía con el tanto de Quiñones: el conjunto local evitó que el 0-2 se convirtiera en una ventaja definitiva y volvió a quedar a un solo gol de la igualdad. Alomía, que había sido amonestado en el minuto 8, terminó convirtiéndose en el autor de la única anotación de Chico y ofreció la reacción que el equipo necesitaba para mantenerse con vida. Blanco, por su parte, aportó la asistencia que permitió reducir la diferencia y sostener la presión sobre la defensa visitante. Después del 1-2, Chico buscó el empate durante el resto del encuentro, pero Alianza Valledupar consiguió conservar la ventaja hasta el descanso y luego hasta el pitazo final. El equipo local terminó con mayor posesión, más pases completados y una amplia superioridad en los tiros de esquina, aunque esa iniciativa no se tradujo en un segundo gol. Alianza Valledupar, en cambio, fue más eficiente en sus llegadas al arco y protegió el resultado con una producción ofensiva menor, pero suficiente para conservar la victoria. El 1-2 definitivo confirmó que el descuento de Alomía fue una reacción relevante, aunque no alcanzó para borrar la diferencia construida por Pardo y Quiñones. Chico cerró el partido con tres tarjetas amarillas y sin expulsiones, mientras que Alianza Valledupar mantuvo el triunfo sin recibir una nueva anotación. La última intervención decisiva del encuentro fue, por tanto, la resistencia visitante después del 36′: el gol de Alomía cambió la tensión del partido, pero no alteró el resultado que Alianza Valledupar había asegurado en la primera media hora.